Siempre acompañados durante la crisis del Covid 19

A principios del mes de marzo teníamos una programación y muchos planes para hacer con las personas mayores en los barrios de Santa Catalina, Es Jonquet y El Terreno: la creación de un coro y un club de lectura, salidas, chocolatada, el café del mes, el punto de encuentro, talleres sobre el buen trato a las personas mayores... Pero el 15 de marzo, sin tener tiempo de pensar qué estaba pasando, nos tuvimos que encerrar en nuestras casas por la crisis del coronavirus. Ha sido un cambio rápido y bajo unas circunstancias especiales que hemos tenido que afrontar y al que nos hemos tenido que adaptar, los profesionales y los beneficiarios.

Los mayores se convierten en las personas más vulnerables ante el virus. Y si algunas ya se sentían solas y vulnerables, el inicio de esta nueva situación intensificó este sentimiento.

En un primer momento el programa aumentó el seguimiento telefónico, con el objetivo de ayudar a afrontar y a entender la situación, de acompañar algunos procesos de angustia, miedos, ansiedad y de asegurar que todas las personas beneficiarias tenían las necesidades básicas cubiertas, haciendo aquellas derivaciones y gestiones convenientes. Pasados ​​los momentos de incertidumbre y miedo, se ha podido trabajar el día a día de las personas mayores dentro del domicilio, orientar sobre las rutinas, la importancia de hacer un poco de ejercicio, tener cuidado emocional... Ahora mismo, después de seis semanas de confinamiento, se continúan los seguimientos telefónicos semanales, otra manera de acompañar y apoyar, pero añorando vernos las caras, los espacio de relación y dar un buen abrazo.

En un segundo momento el programa se abrió a la comunidad. Hemos dado respuesta a algunas personas mayores que durante el confinamiento han necesitado apoyo. Los recursos del barrio, ya organizados a nivel comunitario, cuando han detectado a alguna persona mayor que se ha sentido muy sola por las circunstancias, nos la han derivado. Se les está haciendo seguimiento telefónico y, si se detectan otras necesidades, se hace la derivación al servicio que las puede cubrir.

Destacar la respuesta comunitaria y el impulso del proyecto ICI para organizar toda la información sobre recursos, teléfonos y/o servicios nuevos que han surgido por el confinamiento. Se ha compartido la información, se ha unificado todo en un documento y posteriormente en un cartel, que los vecinos y vecinas voluntarias han colgado en los lugares estratégicos. Más que nunca ha sido necesaria una respuesta comunitaria, donde es el mismo barrio el que detecta necesidades y da respuestas.

No se sabe cuándo podremos volver a hacer las actividades que teníamos programadas, pero sí está claro que el acompañamiento continúa, adaptado a una nueva situación que esperamos que poco a poco se vaya normalizando.

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