No siempre resulta sencillo realizar una detección temprana de las situaciones de dificultad y conflicto social que afectan a niños y jóvenes, lo que hace que, en ocasiones, acabamos interviniendo demasiado tarde y con carácter de urgencia. La intervención preventiva desde la atención primaria posibilita que no se generen determinados conflictos o, al menos, que no se agraven.
En los municipios y barriadas encontramos niños y jóvenes que han iniciado procesos de exclusión social, es decir, que se encuentran fuera de los circuitos normalizados que les ofrece su entorno como puede ser la escuela, el instituto, entidades de ocio, recursos deportivos ... Esta población requiere de una atención socioeducativa que, a través de figuras profesionales, ayuden a los menores y jóvenes a retornar a los circuitos de socialización normalizados.
El programa de intervención en medio abierto propone atender las necesidades de los menores y jóvenes directamente en el lugar donde se encuentran, y emplea como herramienta principal para posibilitar los procesos de cambio, la relación individual y la acción grupal y comunitaria.
El programa de educadores de calle trabaja con niños, adolescentes y jóvenes que se encuentran en situación de riesgo social y con sus familias.
La principal herramienta que utiliza un educador de calle para realizar una tarea socioeducativa es el vínculo afectivo y la relación educativa construida a partir de la presencia continuada en el territorio y de la proximidad hacia los menores y jóvenes. A partir de lo que llamamos proceso de prospección, el educador entra en contacto con la población infanto-juvenil y con los recursos y entidades del territorio que los atienden para ir profundizando en el conocimiento de las necesidades que los afectan. Fruto de este análisis el educador plantea proyectos socioeducativos de tipo individual, grupal o comunitario que intentan paliar las situaciones detectadas tanto en los niños y jóvenes, como el propio contexto donde viven.
Actualmente, encontramos cierta variedad en cuanto a los proyectos que llevan a cabo los educadores en los diferentes barrios. Por un lado, se están desarrollando proyectos socioeducativos donde el centro de interés es la cocina, el baile, el apoyo escolar, el fútbol ... donde el educador consigue fidelizar la asistencia de los menores ofreciéndoles actividades que despiertan su interés y así poder incidir en problemáticas como el consumo de sustancias, el absentismo escolar, las conductas disruptivas o delictivas, hábitos alimentarios o de higiene, etc. Estos tipos de proyectos pretenden dotar al barrio de espacios de ocio estructurado donde los menores con menos supervisión y apoyo obtengan la atención de referentes adultos positivos.
También se da una tipología de proyectos que van dirigidos a dinamizar la comunidad trabajando con las entidades de los barrios para ponerlas en contacto, detectar necesidades conjuntas y proponer estrategias para solventarlas.
Otros proyectos, como el trabajo para la capacitación parental de las familias, la preparación de los jóvenes para acceder al mercado laboral o el acompañamiento de los alumnos en su paso de primaria a la ESO, son usuales y los educadores los desarrollan de forma satisfactoria.
Actualmente estamos implementando el Servicio de Intervención Comunitària en Palma. Puedes encontrar más información del proyecto en la siguiente sección de nuestra web:
https://www.grecmallorca.org/servicio-de-intervencion-comunitaria